¿Grasaaaaaaaaaaaa??? ¡Noooo, satanás!!! Esto es lo que suele pensar todo el mundo cuando la escucha nombrar.

1

Que si “este plato tiene mucha grasa”, que si “eso no lo tomo porque engorda”, “no, eso no, que tiene mucho colesterol….” Pero ¿Son realmente todas las grasas iguales?

Hoy quiero explicaros la diferencia entre los distintos tipos de grasas que podemos encontrar en nuestro plato y qué producen en nuestro organismo, para que así luego tú decidas qué prefieres comer y hagas elecciones conscientes.

Lo primero que tenemos que tener claro es que la grasa es necesaria para muchas de las funciones de nuestro cuerpo, pero eso no puede ser un refugio para abusar de ellas.

2

¿Para qué sirven las grasas?

  • Nos dan energía. Aportan 9kcal por gramo.
  • Son esenciales para la regeneración de nuestras células, más concretamente de las membranas nucleares.
  • Aportan sabor a los alimentos.
  • Las grasas “buenas” ayudan a eliminar el colesterol.
  • Regula algunas hormonas de nuestro cuerpo.
  • Son el vehículo de transporte de algunas vitaminas y ayudan a su asimilación.

 

3

Tipos de grasas

No pretendo que el artículo se convierta en un manual de medicina, así que voy a hacer una clasificación sin entrar en todos los detalles.

Grasas saturadas

Son aquellas que se encuentran mayoritariamente en la carne, los lácteos y sus derivados. Este tipo de grasas son muy difíciles de transformar por nuestro organismo y por ello son las culpables del colesterol “malo”, así como las causantes de muchas de las enfermedades cardiovasculares.

En este lote se encuentran los aceites vegetales: el de coco y el de palma. Del primero ya os hablaré detenidamente otro día, ya que no se puede comparar al resto.

Grasas trans

Estas son las peor consideradas. Son grasas saturadas modificadas químicamente por la industria y se encuentran en la mayoría de los productos procesados que encontramos en los supermercados, se clasifican en hidrogenadas y parcialmente hidrogenadas. Sus efectos en la salud son los mismos que con las grasas saturadas, pero a mayor escala.

4

Grasas insaturadas

Son aquellas procedentes de alimentos vegetales: aceites vegetales, frutos secos, semillas y aguacate.

Éstas se dividen en monoinsaturadas y poliinsaturadas, ambas reducen el colesterol malo, y las primeras, además, elevan el colesterol bueno o HDL.

5

Ahora, ya tienes información para saber qué alimentos son los que más te benefician y cuáles no.

Mi consejo:

  • El más importante es que leas las etiquetas de los productos que compras para saber de qué están hechos.
  • Elimina las grasas trans de tu alimentación.
  • Reduce, al menos, las grasas saturadas.
  • Aumenta las grasas insaturadas o saludables.

Nos vemos el próximo domingo con más recetas y consejos.

Y ya sabes, si te ha resultado interesante, deja tus comentarios, da me gusta, comparte y/o suscríbete al blog para no perderte nada.