Me han diagnosticado fibromialgia ¿Y ahora qué?

Eso fue lo que pensé el día que el la reumatóloga confirmó la sospecha del médico internista y me dijo: “Sandra, tienes fibromialgia”.

Así comenzó todo…

Desde la adolescencia recuerdo que iba constantemente al médico por distintos síntomas.

Iba al médico, me ponían algún tratamiento puntual y mi vida continuaba tal cual. 

Con el tiempo he aprendido que todo esto eran “pequeñas” señales de mi cuerpo que yo no supe escuchar: migrañas, estreñimiento, altibajos emocionales, infecciones genitales, trastornos hormonales, contracturas musculares,… 

Estos fueron algunos de los muchos susurros que me fue dando el organismo avisando de que algo no iba bien.

Pero yo solía tomar algo para mitigarlo, (el ibuprofeno y los laxantes fueron mis mejores amigos durante esta época), o iba al especialista en cuestión y  me prescribían algún medicamento y el síntoma acallaba… así pasé años.

Los médicos no daban importancia a todas estas cosas que me pasaban porque nunca las miraron en conjunto.

Fue en 2009 cuando el estrés laboral, la sobrecarga de obligaciones, problemas personales, y alguna cosilla más, terminaron de rebosar el vaso de mi salud.

Para que te hagas una idea:

  • 2 trabajos.
  • Mudanza.
  • Ayudaba a mis padres, ya que mi madre tiene esclerosis múltiple muy avanzada.
  • Relación tóxica (codependencia emocional) con un chico que vivía a 100km de distancia. 
  • Pasaba mucho tiempo con personas que siempre estaban en la queja y la discusión.
  • No sabía poner límites.

Los síntomas que me impedían vivir

Comenzaron los dolores articulares, el cansancio, la fatiga a media mañana, los vahídos, me molestaban los ruidos… En cuanto tuve ocasión, decidí irme de vacaciones y en vez de mejorar, terminé en urgencias por una tendinitis insoportable en un brazo y un dolor punzante en el dedo gordo del pie derecho y hormigueo, que no cesaban.

Al cabo de dos semanas de volver de esas vacaciones, el hormigueo y dolor del dedo gordo había pasado a los dos pies y a las dos manos. Así que me asusté y decidí ir al médico.

Entonces empezó el calvario del peregrinaje médico. Porque lejos de que los tratamientos que intentaron me ayudaran, yo cada vez estaba peor.

La medicina tradicional en mi caso

Pasé algo más de dos años de médico en médico: internistas, neurólogos, neurocirujanos, especialistas digestivos, dermatólogos, reumatólogos…

Así que cuando me dieron un diagnóstico, aunque no es que fuera bueno, me trajo paz. Al menos sabía que no estaba loca (médicos y gente cercana te pueden hacer creerlo) y lo mejor era que sabía contra qué “luchaba”.

Tener un diagnóstico me ayudó a centrarme en buscar alternativas a lo que ya había probado y no me funcionaban.

Al final de proceso médico contaba con 3 diagnósticos: Síndrome fibromiálgico, histaminosis crónica y síndrome de hipersensibilidad central.

A ellos se sumaron hallazgos como los angiomas venosos que encontraron en mi cerebelo y que supusieron un cateterismo. Distintas intolerancias alimentarias y dermatitis. SOP y un largo etc.

Los tratamientos médicos que fracasaron

 

Los tratamientos convencionales que probé fueron: tomar antiinflamatorios y/o AINE, antibióticos, ansiolíticos, antidepresivos, analgésicos, anticonvulsionantes… estos sólo son los generales, luego estaban las cremas de todo tipo, óvulos, laxantes, jarabes, anticonceptivas y un largo etcétera para tratar los síntomas de forma aislada.

El resultado fue que cada vez me encontraba peor.

Así que comencé a probar otras alternativas: ayuno, homeopatía, kinesiología, pares imantados, acupuntura, hidroterapia de colon, tratamientos naturales, terapia craneosacral, dieta de intolerancias alimentarias, técnicas inmunológicas y de sensibilidad celular y  para finalizar, las aplicaciones transcraneales de campos electromagnéticos de baja intensidad (LIMS).

Y aunque tenía mejoría, no terminaba de encontrarme bien, el dolor no cesaba, el insomnio me seguía acompañando y también el sentimiento de infelicidad.

El tratamiento que me funcionó.

Me di cuenta que ya hacía todo lo que hablaba todo el mundo que funcionaba, hacía ejercicio, me alimentaba muy bien, tomaba agua filtrada, los químicos habían desaparecido casi de mi vida… ¿Qué fallaba entonces?

Y puse el foco en ese sentimiento de infelicidad, de vacío, de no sentirme plena con la vida. 

Inicié entonces un camino de desarrollo personal que ya no cesa: Aprendí de personas como Ruth Nieves , Covadonga Pérez Lozana, Lain Garcia Calvo, Enric Corbera, Sergio FernándezHada Garcia Cock, Roberto Goltzman, Verónica Morera, espero no dejarme a nadie. Me formé en la escuela de Ana Moreno, con el Instituto Esmindfullnes , o con OyeDeb

Para mi, los mejores en sus especialidades.

Me di cuenta de que la parte emocional y espiritual no podía quedar al margen si quería lograr la estabilidad y bienestar que necesitaba, y que mientras no equilibrase todo eso, no cesarían los síntomas.

Descubrí que para que deje de doler, tiene que haber paz y coherencia en tu vida. 

Hay que indagar hasta tal punto que sepas qué es lo que te provoca cada síntoma en cuestión y modificar los hábitos para conseguir esa estabilidad de la que hablaba antes.

Y cuando llevaba año y medio desde que comencé mi camino de sanación en “solitario” al margen del Sistema Público de Salud, me di cuenta de que los síntomas habían desaparecido casi por completo.

Que el dolor de cabeza era ocasional, de descansaba por las noches, que hacía mucho que no iba al fisio o al osteópata, que ya no necesitaba tomar nada… y fue cuando supe que por fin, creer en mí y seguir mi camino, había funcionado y que tenía que seguir en esta línea.

En un evento de Sergio Fernández, sentí que todo lo que había pasado, tenía un sentido, y era contar mi historia y poder inspirar a tantas y tantas personas afectadas y trabajar con ellas para que superaran su dolencia como yo lo hice.

Ahí creció este proyecto tan bonito que me permite trabajar con personas a que transformen su vida. Para saber más sobre mí puedes ver este pequeño video.

Mi método Kokoro

Durante todos estos años especialistas, terapeutas, tratamientos, coachs y formaciones, no he dejado de implementar cosas en mi vida que ayudan a que siga sin síntomas y haga vida totalmente normal. Es más, diría que me siento con más energía y mejor que nunca.

Llevo dos meses inmersa en la creación de nuevos programas mejorados con los últimos aprendizajes.

¿Te gustaría saber de qué va? Estoy creando un grupo vip que va a enterarse de todo antes que nadie, ¿te gustaria pertenecer a él?

Masterclass Gratuita

Además te regalaré mi masterclass en la que hablo sobre:

  • Qué es la fibromialgia.
  • Por qué la tienes.
  • Y si puede revertirse.


 

Un beso enorme